Vigencia de Jean Paul Sartre: “El Siglo XXI no tiene filosofía propia, continuamos haciendo nuestra la del Siglo XX”

DIANA AURENQUE Y PUBLICO

En el marco de la IV Jornadas de Jóvenes Filósofos, el Dr. Raúl Velozo del Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades de nuestra Casa de Estudios,  expuso sobre la vigencia del filósofo francés que rechazó el Premio Nobel de Literatura en 1964.

 

Comunicaciones y Extensión Facultad de Humanidades | Texto, Enzo Borroni Ricardi  - Fotografía, Comunicaciones U. de Santiago de Chile – Hugo Salas.

 

El destacado profesor Raúl Velozo, presentó su conferencia  “Vigencia de Jean Paul Sartre” en la inauguración de las  “IV Jornadas de Jóvenes Filósofos”,  actividad organizada a través del convenio que mantienen el Magister en Filosofía de las Ciencias de la Universidad de Santiago y el de Filosofía de la Universidad de Concepción.

 

El evento reunió a nuevas voces de la filosofía que empiezan a delinear el escenario del pensamiento crítico en nuestro país, marco perfecto para que el académico nos hablara sobre Sartre y el pasado, presente y futuro de la filosofía.

 

“La violencia está presente en toda la obra de Sartre”

 

Raúl Velozo Farías, ha desarrollado su carrera profesional influido por grandes pensadores como Kant, Hume, Husserl, Sartre, Ortega y Unamuno.  Estudió en el Liceo Manuel Barros Borgoño, para después en 1976 obtener la licenciatura y pedagogía en Filosofía en la Universidad Católica. Cuatro años después, logra el Doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid, en donde trabajó con el experto en filosofía alemana, Sergio Rábade.  Becado por la Fundación Andes, viaja a Inglaterra a la Universidad de Oxford para estudiar a Bertrand Russell y luego filosofía analítica, además de registrar estudios en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, (Alemania) donde su tutor fue Eugen Fink, discípulo directo de Husserl.  Volvió a Chile, se desarrolló en la docencia y producto de su calidad profesional arribó a la Universidad de Santiago de Chile en la década del 80’, formando generaciones de filósofos en el Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades hasta la actualidad.

 

¿Cuál sería la vigencia de Jean Paul Sartre en la actualidad?

 

El primer problema es qué entenderemos por “vigencia”, palabra llena de equívocos, polisémica como dicen los lingüistas. Si la entendemos superficialmente, las ediciones de bolsillo de Gallimard sobre Sartre se han vendido muchísimo y la bibliografía va en aumento. Así que mirado desde ese aspecto, al parecer sigue interesando. Ahora la pregunta es ¿por qué? En mi opinión – enfatiza el profesor Velozo - es porque Sartre centró su reflexión en el tema de la violencia que está presente en toda su obra, en muy distintos aspectos y connotaciones, es un tema que permea toda su obra ya que nos tocó el siglo más violento en la historia del hombre, aunque todos los siglos de la historia humana lo han sido, pero dos guerras mundiales en un siglo es como diría un inglés “Un poquito como demasiado”.

 

En este sentido, la violencia que Sartre analiza en sus estudios, ¿podría quizás tener vigencia a través de pensadores como Foucault, quien se refiere a la urbe vigilada bajo las cámaras del poder y de un ciudadano sospechoso que tiene que demostrar su inocencia, por ejemplo?

 

Bueno, la relación de Foucault y Sartre parece haber sido muy curiosa, porque todo indica que fue su admirador, pero lo disimula notoriamente. En un artículo famoso que escribió sobre la relación entre la filosofía del concepto y la filosofía de la existencia, no habla favorablemente de él y tampoco de la generación que él mismo llama magnífica y que fue la que se comprometió a fondo con su país y con el siglo. Hay una frase que no sé si es de Sartre “decidió abrazar a su siglo y morir abrazado a él”. De hecho una vez le preguntaron sobre que creía que iba a pensar la posteridad sobre él,  y tuvo una respuesta, creo yo, no del todo sincera “No sé, yo sé que no soy Hegel. A lo mejor voy a ser una nota al pie de página de un manual de la historia de la literatura francesa del siglo XX”, pero en todo caso la respuesta estuvo buena. (Sonríe).

 

Profesor, ¿el hecho que Sartre haya incursionado en la literatura será una característica que lo mantiene actual?

 

Claro, por supuesto. Fernando Savater dijo una vez que Sartre había sido la razón social más poderosa de las letras francesas del siglo XX. Él tocó casi todos los géneros literarios, solo faltó la poesía, pero aun así hizo antologías de Mallarmé, de Baudelaire, con unos prólogos iluminadores y eso lo hizo llegar a mucha gente que leyó  “La Náusea”,  “El Muro” o la obra “La Puta Respetuosa”. Ahora, lo más curioso, como lo ha hecho notar un estudioso argentino, es que está ausente de la mayor parte de los currículums universitarios de filosofía, como Freud está ausente de los de psicología. Parece que los intelectuales críticos, genios, penetrantes, molestan mucho y de alguna manera suavemente se los deja de lado.

 

En ese sentido ¿qué es lo que molesta de Sartre a los investigadores?

 

No creo que solo moleste a los investigadores, molesta a todo el mundo. Diría que es el mayor filósofo de la libertad que haya habido y que la consecuencia de esto es que nos dice: “Señor usted es absolutamente responsable de todo lo que ha hecho” y esa es una píldora muy amarga y gorda, difícil de tragar.

 

Se dice que los filósofos trabajan con la realidad y la literatura mucho más con la ficción, ¿Qué sería lo que las une en Sartre?

 

Sartre fue atraído desde muy temprano por el tema de la imaginación. Creo que él rechazaría esa distinción tan radical. Por ejemplo, en una entrevista que le hicieron cuando cumplió 70 años que se la realizó un conocedor de su obra, Michel Rybalka, le preguntan sobre la monumental obra que escribió sobre Flaubert, “El Idiota de la Familia”, tres tomos que son más de 1500 páginas y se rumoreó durante mucho tiempo que existía un cuarto que no se publicó, o no sé si la hija adoptiva de él que fue la albacea de sus obras póstumas, Arlette Elkaïm Sartre, judía-argelina, ha publicado el que falta, si es que existe. Ahí él dice que esta es una obra de investigación histórico-literaria, filosófica, psicológica, porque es un intento de aplicar las tesis del psicoanálisis existencial a un autor, pero al mismo tiempo es un libro de ficción que se puede leer como una novela, que tiene el interés de una novela, pero al mismo tiempo habla de lo real, porque en la fenomenología  de la cual proviene Sartre la imaginación juega un rol epistemológico capital y creo que es una idea que prendió muy fuerte en él y que siempre practicó, la imaginación también nos habla de lo real.

 

En ese sentido, ¿se podría decir que Sartre es más leído por literatos que por filósofos?

 

Eso no lo sé exactamente. Los ingleses que son muy parroquiales como dicen ellos, provincianos, insulares, han empezado en los últimos años a tratar a Sartre, a pesar que antes hubo una filósofa inglesa de cierta importancia, Iris Murdoch,  que escribió un pequeño libro, “Sartre el romántico racionalista”, que no es ni profundo ni brillante, pero por lo menos fue de los primeros que se escribieron de él en inglés, en Inglaterra. No hace mucho la Cambridge University Press publicó un Cambridge Companion to Sartre, en una colección que incluye a Wittgenstein, Husserl, Kant, y ahora uno relativo a Sartre, actualmente están escuchándolo, digamos. Los ingleses tienden a separar muy drásticamente la literatura de la filosofía, cosa que los franceses no hacen, porque justamente la gran generación de Sartre, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Lévi-Strauss, todos ellos se negaron a hacer esa división tan radical entre literatura y filosofía. La literatura puede ser filosófica siempre que la filosofía no aplaste lo literario, y la filosofía hay que escribirla bien si se quiere que la lean, así que esa es una distinción muy borrosa, en ellos.

 

Teniendo en cuenta el pensamiento sartreano, a su juicio,  ¿qué es lo que ha dejado a las nuevas generaciones?

 

El legado sería la primacía absoluta de la libertad y el obligarlo a uno, por su estilo intelectual, premioso, hasta un poco agresivo que lo toma a uno de la chaqueta y lo mete dentro de su razonamiento, con una cierta agresividad, y que nos dice: mire ya dejemos de echarle la culpa al mundo y a todos de nuestros males, somos todos responsables por todo. Eso es de Dostoievski, no de él, pero Sartre sin duda alguna lo habría aceptado. Yo creo que esa es la respuesta de la libertad puesta en el primer plano de la reflexión y  de la problemática humana en este siglo, el Siglo XXI no tiene filosofía propia, continuamos haciendo nuestra la del Siglo XX”.

 

“Uno de los grandes peligros del Massenmensch”

 

Usted tuvo como tema de estudio al filósofo alemán Edmund Husserl, ¿nos podría explicar por qué su figura ha sido y sigue siendo importante en la cultura actual?

 

Hombre, esa sí que es una pregunta gigantesca. La Fenomenología fue una reacción básicamente contra el positivismo y el cientificismo, lo que Husserl llama el Naturalismo del Siglo XIX, y contra el Neokantismo, que era una vuelta al pasado, de hecho el lema de los alemanes era zurück zu Kant, “volvamos a Kant” o “atrás a Kant” y Husserl les dijo, no, ahora lo que se requiere es aclarar los problemas que tenemos ahora , entonces el lema de la Fenomenología fue: “A las cosas mismas”(en alemán, zu den Sachen  selbst),  no tanto  volver al pasado a reestudiar los textos de los filósofos, sino a enfrentar los problemas que tenemos; y esto fue lo que provocó una especie de revolución en filosofía, fue la vuelta a la validación del pensamiento intuitivo, sea sensorial o lo que Husserl llamaría intuición eidética o categorial y eso generó una renovación de todo el pensamiento filosófico. La mayor parte de las ciencias humanas y no humanas resultaron conmovidas en sus fundamentos, incluso para entender hoy lo que Hegel llamó  el Zeitgeist, el espíritu del tiempo,  del siglo XX; sobre todo en Francia la influencia de Husserl fue tremenda y sigue siéndolo.

 

¿Por qué sigue siendo importante que los jóvenes puedan tener conocimiento de autores como Descartes,  Aristóteles o Kant?

 

Creo que la temporalidad de la filosofía no es la temporalidad del mundo.  La temporalidad de la ciencia, a veces, no siempre tampoco, procede como por sustitución, una teoría sustituye a otra,  a veces la liquida, otras la considera un caso particular o la ve como parte de una teoría más amplia. En la filosofía está toda la filosofía dentro de cada filósofo y eso creo que el primero que lo vio con profundidad fue Hegel. Husserl dijo una vez “cuando yo me pongo a pensar estoy pensando con Platón”, ¿por qué?, porque Platón ha modelado toda la mente filosófica desde los griegos hasta ahora. Sería inconcebible  un currículo de filosofía en donde no estuvieran Platón o Aristóteles, porque simplemente muchas de las cosas que forman parte de lo que nosotros somos son Platón y Aristóteles. La verdad es el acuerdo entre lo que yo pienso o digo y lo que la cosa es, eso es Aristóteles. Si yo digo,  esto no es sustancial, esto es accidental,  Aristóteles, nuevamente y así sucesivamente. Todos esos filósofos entraron en la cultura, en la lengua y en el pensamiento de todos nosotros, dejarlos de lado es algo que solo podría hacerlo una persona del Ministerio de Educación.

 

En una sociedad altamente tecnologizada y con un masivo acceso a la información, ¿cree usted que el pensar filosófico está condenado a desaparecer o seguirá siendo necesario que nos hagamos las preguntas fundamentales de nuestra existencia?

 

Heidegger piensa que  la filosofía en el sentido tradicional va ser liquidada o ya lo fue por lo que llama el pensamiento computante o sumatorio, que es la cibernética. El mismo Ortega y Gasset, desde la condición humana y su visión histórica, decía que la filosofía empezó en el siglo VI AC y nadie sabe muy bien porqué, hay una tremenda cantidad de opiniones muy eruditas, sabias y razonadas al respecto del origen de la filosofía en Grecia, y no está escrito en un cielo platónico  el que vaya a durar eternamente. Ahora,  el que nos sigamos haciendo esas preguntas eternas, dependerá de si nosotros no somos transformados sustancialmente por toda esta tecnología que usted alude. Si hay algo así como una naturaleza humana, pero eso ya sería metafísica griega, deberíamos seguir haciéndonos estas preguntas siempre y las respuestas serán provisorias. La filosofía es un pensamiento interrogativo como dijo una gran intelectual belga, pero si no hay una naturaleza humana, sino historia -el hombre no tiene naturaleza, tiene historia, suele decir Ortega -, ¿qué va venir después? Eso sí que ya es fruto de pura especulación. Ahora, eso  es lo que se está viendo, que seamos arrastrados a un achabacanamiento completo, chato, como la TV nuestra, vulgar, ordinaria y estúpida y que la sociedad humana se transforme en eso, es uno de los grandes peligros del Massenmensch.

 

*Texto publicado el martes 19 de diciembre de 2017.

 

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