La investigadora ecuatoriana reflexiona sobre las tensiones del campo cultural en América Latina y valora el enfoque comunitario, ético y territorial de la nueva carrera de Gestión Cultural de la Universidad de Santiago, que abrirá su primera generación en 2026.
La cultura no se limita a la producción de eventos ni a la administración de recursos públicos. Es, ante todo, una práctica social atravesada por memorias, disputas simbólicas y procesos colectivos. Desde esa convicción se articula la reflexión de Paola de la Vega Velastegui, docente e investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, quien visitó la Universidad de Santiago de Chile en el marco de las Jornadas Miradas Contemporáneas de la Historia de Chile.
Invitada por el Departamento de Historia, la académica participó en una mesa dedicada a los estudios del campo cultural y presentó su libro Genealogías para una gestión cultural crítica, investigación doctoral publicada en 2024 y presentada en distintas ciudades de América Latina y Europa. Su visita se produce en un momento clave para la Usach, que abrirá oficialmente en 2026 la carrera profesional de Gestión Cultural, como plan de prosecución de estudios.
“Durante muchos años la gestión cultural se ha entendido casi exclusivamente como una práctica técnica, administrativa, ligada a proyectos y presupuestos, y eso empobrece profundamente el sentido de la cultura”, señala De la Vega. A su juicio, los modelos instalados en la región desde la década de los noventa —fuertemente influenciados por la cooperación internacional— desplazaron saberes comunitarios y prácticas culturales históricamente vinculadas a la transformación social.
Ese proceso, advierte, generó una separación entre quienes son considerados expertos y la ciudadanía. “Cuando se tecnifica el campo cultural, se instala la idea de que solo algunos saben de cultura y que el resto no tiene herramientas para participar, cuando en realidad las comunidades siempre han producido y movilizado cultura”, afirma.
En el caso chileno, la investigadora destaca la existencia de múltiples experiencias culturales ligadas a la organización social, la defensa de los derechos humanos y la vida comunitaria. “Antes de que existiera la idea de gestión cultural, ya había prácticas profundamente articuladas con la memoria, la acción colectiva y la transformación social”, sostiene.
Estas reflexiones dialogan directamente con el enfoque del nuevo programa de Gestión Cultural de la Usach, que busca formar profesionales capaces de intervenir en el campo cultural desde una perspectiva ética, territorial y comprometida con las comunidades. La carrera, impartida por el Departamento de Historia, propone una formación integral que articula marcos teóricos, práctica profesional y vinculación con el medio.
Para Paola de la Vega, este enfoque resulta fundamental en un contexto marcado por profundas desigualdades en el acceso a los recursos culturales. “El problema no es que existan herramientas técnicas, sino que se transformen en una condición excluyente. Cuando no se cuestionan, terminan reproduciendo desigualdades sociales, territoriales y de género”, advierte.
En ese marco, la académica se integrará al programa impartiendo una asignatura optativa centrada en gestión cultural comunitaria, donde abordará el origen histórico del campo, sus tensiones y las posibilidades de transformación desde la práctica profesional. “La idea es que las y los estudiantes entiendan de dónde viene este campo y se pregunten cómo quieren ejercerlo hoy, en diálogo con las realidades sociales y culturales del país”, explica.
La formación, añade, también invita a repensar las formas en que se evalúa el impacto cultural. “Seguimos midiendo la cultura en términos cuantitativos: cuántos eventos, cuántas personas asistieron. Pero casi nunca nos preguntamos qué transformaciones produjo, qué vínculos generó o qué procesos comunitarios activó”, señala.
Con una duración de tres semestres, modalidad virtual sincrónica y jornada vespertina, la carrera de Gestión Cultural está dirigida a personas con formación previa en ciencias sociales, humanidades, artes o con experiencia laboral en el ámbito cultural. Su apertura responde a una demanda creciente por profesionales capaces de articular cultura, territorio y políticas públicas desde una mirada situada.
“La cultura siempre ha sido una herramienta de organización social y de construcción de sentido. Formar gestores desde esa comprensión es clave para el presente y el futuro del campo cultural”, concluye De la Vega.Las preinscripciones para la carrera de Gestión Cultural de la Usach ya se encuentran abiertas, con el objetivo de conformar su primera generación de estudiantes en 2026.
Más información sobre el programa aquí.
Créditos:
Redacción: Luciano Guzmán N.
Fotografías: Luciano Guzmán N.
Edición: Luciano Guzmán N.