13 Mar 2026 / Noticias / Departamento de Lingüística y Literatura, Facultad de Humanidades, VIME /
Fortalecimiento territorial| Proyectos VIME FAHU consolidan alianza estratégica con centros de práctica y Servicios Locales de Educación

A través de iniciativas centradas en la mediación lectora para adolescentes y el trabajo colaborativo en comunidades escolares, la Facultad de Humanidades refuerza su vínculo con el SLEP Santa Corina y el territorio. Estos proyectos, adjudicados en el reciente concurso de Fondos de Vinculación con el Medio Usach, buscan transformar la relación entre la universidad y el territorio, priorizando la creación de confianzas y el uso de narrativas contemporáneas.

La Facultad de Humanidades avanza en su política de territorialidad tras la adjudicación de nuevos proyectos del Fondo VIME. Estas iniciativas, vinculadas directamente con la carrera de Pedagogía en Castellano, proponen un modelo de trabajo horizontal con los centros educativos. El foco está puesto en superar la lógica tradicional de «extensión universitaria» para transitar hacia una colaboración donde el saber se construye en conjunto con las comunidades de Maipú, Cerrillos y Estación Central.

Uno de los proyectos adjudicados es el “Diplomado en mediación lectora, comunidades, evaluación y lecturas juveniles”. Jorge Sánchez, encargado de vínculo con la escuela de la carrera y líder del proyecto VIME, explica que la propuesta surge tras detectar requerimientos críticos en los centros de práctica respecto a cómo mediar la lectura en adolescentes.

«En general, los estudios de posgrado o los diplomados que hoy en día hay respecto a mediación literaria son para primera infancia o niñeces y centrados siempre en el texto. Nuestro centro va a ser cómo se puede pensar, por ejemplo, un manga en la comunidad que lee. Los jóvenes hacen un montón de otras cosas que es más que leer, y ese es el foco del diplomado».

El programa no solo busca entregar contenidos, sino herramientas de evaluación y gestión, como la creación de clubes de lectura, talleres de teatro o «fanzine-tecas». Sánchez enfatiza que el objetivo es que el docente tenga un criterio pedagógico adaptable: «El manga va a pasar, las series coreanas van a pasar, pero el profesor aquí tendría las herramientas para adecuarse a ese cambio».

En sintonía con este despliegue, el Dr. Patricio Moya, académico jefe de la carrera de Pedagogía en Castellano y coordinador del diplomado, destaca la necesidad de romper con los prejuicios sobre el consumo cultural juvenil: «La gente lee, y lee un montón; los estudiantes leen un montón. Lo que pasa es que, al parecer, desde la academia o desde ciertos círculos de las políticas públicas no se está validando lo que es una lectura. Existe todavía algún tipo de sesgo sobre lo que es digno de leer o de ser consumido».

Para Moya, lo relevante no es imponer un listado de textos, sino aprovechar lo que ya ocurre en el aula:«Lo relevante para nosotros es entregar esas herramientas y validar, pero no entregar un corpus. El corpus para qué… en cinco años más eso va a ser otra cosa, pero las herramientas para reconocerlo deberían estar instaladas».

El éxito de estas postulaciones, donde el diplomado fue el único en su categoría en ganar el concurso y el segundo mejor evaluado de todo el fondo, responde a un trabajo de años en la construcción de redes territoriales. El proyecto busca generar un impacto que remueva los cimientos de los practicantes y en la red de bibliotecas del SLEP Santa Corina.

En este proceso, Moya también se refiere al rol que ha tenido Jorge Sánchez en el desarrollo de la iniciativa: “El trabajo de Jorge es fundamental. El ser encargado de vínculo con la escuela no implica solamente conseguir centros de práctica, sino establecer relaciones significativas con el territorio. En ese sentido, su capacidad de llegada, su capacidad de abstracción y su capacidad para entender qué necesita hoy el espacio educativo han sido clave. Nada de esto habría sido posible si no se hubiesen construido y consolidado esas confianzas con el territorio, y eso es gracias a la labor de Jorge, que entiende su rol de una manera mucho más amplia”.

Además, en relación a la metodología de trabajo, Moya es enfático en la bidireccionalidad: «Nosotros no nos vamos a aprovechar del territorio, sino que vamos a construir con el territorio e identificar esa necesidad. Lo peor que podemos hacer como universidad es venir con la solución y decir ‘aquí está todo mal’. Al contrario, se trata de co-construir el conocimiento».

Con el inicio de actividades proyectado para junio, la Facultad de Humanidades reafirma su compromiso social. Al integrar a actores como el SLEP y las alcaldías locales, la FAHU no solo moderniza la formación docente, sino que se conecta de forma genuina con los intereses culturales de las nuevas generaciones de una forma situada y pertinente.

Créditos:
Redacción: Sofía Molina C./Luciano Guzmán N.
Fotografías: Luciano Guzmán N.
Edición: Luciano Guzmán N.