Académicos del Departamento de Educación de la Universidad de Santiago lideran una intervención colaborativa en el SLEP Atacama, orientada a fortalecer los climas pedagógicos desde una pedagogía situada y un enfoque de autoridad democrática.
Con un Seminario Internacional concluyó la primera etapa (2025) del Plan Educativo Atacama, una intervención desarrollada por el Departamento de Educación de la Facultad de Humanidades Usach, en colaboración con el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Atacama y diversos actores del ecosistema de la Nueva Educación Pública.
La iniciativa fue diseñada a partir de un trabajo articulado con comunidades educativas, autoridades y equipos técnicos del territorio, bajo una lógica de innovación escalonada y comprensiva que permitió construir diagnósticos compartidos y levantar propuestas viables para enfrentar los desafíos de la convivencia educativa en la región.
Más en detalle, el Plan Educativo Atacama surge desde las propias bases territoriales y de la institucionalidad pública, integrando además el apoyo académico de distintas universidades, como una estrategia multisectorial orientada a comenzar a revertir la crisis que ha afectado históricamente a la educación pública en la región. En la inauguración del plan, realizada el 2 de julio de 2025, el Ministro de Educación señaló que este proceso constituye “un punto de partida para revertir el rezago histórico que se ha acumulado por muchos años en la Región de Atacama”. En la instancia participaron autoridades regionales y rectores de la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad de Atacama, la UMCE y la PUCV.
Desde la Usach, el liderazgo del proceso ha estado a cargo de los profesores Dr. Jaime Retamal y Dr. Daniel Ríos, académicos del Departamento de Educación, quienes han puesto el foco en la convivencia educativa y los climas pedagógicos como dimensiones centrales para el fortalecimiento de los aprendizajes.
En este contexto, el profesor Retamal destaca la relevancia de una pedagogía situada como eje del trabajo desarrollado, señalando que “cada proyecto educativo puede reconocer la importancia y la necesidad de conectar sus actividades docentes con la realidad local, los contextos sociales de los estudiantes y los desafíos concretos que demanda la convivencia educativa”. En esa misma línea, agrega que “desde esta estrategia se visibiliza la apertura y la integración educativa para que las experiencias de vida de los estudiantes entren al aula, se tematicen y formen parte de un factor protector ante crisis o conflictos cotidianos”.
No obstante, el académico advierte que uno de los principales desafíos del proceso es su implementación concreta en el aula, afirmando que “el principal reto consiste en la operativización didáctica y curricular dentro del aula. Esto requiere que los docentes desarrollen la capacidad técnica para adaptar sus contenidos a las problemáticas del entorno sin perder el rigor académico, superando la tendencia a una enseñanza estandarizada y descontextualizada”.
Por su parte, el profesor Daniel Ríos releva la dimensión relacional del trabajo realizado, indicando que “se pudo identificar la voluntad de transitar hacia un modelo de autoridad democrática. Existe un consenso sobre la ineficacia de la contención puramente punitiva, priorizando la construcción de un clima de confianza donde el estudiante se siente validado como interlocutor válido”.
En esa línea, Ríos subraya que este avance implica un cambio cultural profundo en las comunidades educativas, señalando que “el principal desafío radica en el cambio de paradigma cultural educativo. Esto pone en evidencia que los profesores tienen que renovar constantemente sus herramientas de mediación y resolución de conflictos. El riesgo es caer en la permisividad si no se logra establecer con claridad los límites bajo este nuevo marco de confianza”.
De cara al año 2026, el equipo proyecta ampliar el alcance del Plan Educativo Atacama, integrando a más comunidades educativas y sumando nuevos saberes pedagógicos al proceso. Ambos académicos coinciden en que fortalecer la convivencia educativa y los climas pedagógicos constituye una condición clave para avanzar en la mejora continua de los aprendizajes y en el desarrollo integral de las y los estudiantes.
Créditos:
Redacción: Daniel Ríos/Jaime Retamal/Luciano Guzmán
Fotografías: Cedidas
Edición: Luciano Guzmán N.