La Dra. Macarena Salas Aguayo participó como experta invitada en una instancia organizada por el CPEIP, donde presentó aportes de su trayectoria investigativa sobre inducción, acompañamiento y desarrollo profesional de docentes que inician su ejercicio laboral.
Los desafíos que enfrentan las y los profesores durante sus primeros años de ejercicio, así como las condiciones necesarias para fortalecer su permanencia y desarrollo profesional, fueron parte de la discusión del conversatorio “La Relevancia de la Inducción y Mentoría en la Trayectoria Docente”, realizado el 7 de agosto por el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación.
En la instancia participó como experta invitada la Dra. Macarena Salas Aguayo, académica de Pedagogía en Castellano de la Facultad de Humanidades, quien presentó la exposición “Premisas, enfoques y prácticas de mentoría para el desarrollo profesional docente”. El encuentro reunió a equipos del Ministerio de Educación e investigadoras vinculadas a este campo, propiciando un diálogo entre conocimiento académico y desafíos del sistema escolar.
Durante su intervención, Salas abordó la permanencia de las y los docentes principiantes como uno de los principales retos para las políticas de desarrollo profesional. La académica señaló que cerca de un 20% abandona la profesión durante sus primeros cinco años y situó este fenómeno en escenarios escolares caracterizados por una creciente complejidad.
A partir de datos de TALIS 2024, indicó que seis de cada diez docentes trabajan en contextos de alta vulnerabilidad y siete de cada diez lo hacen en establecimientos donde más del 10% del alumnado presenta necesidades educativas especiales, condiciones a las que se suman altos niveles de estrés, baja satisfacción laboral y una percepción extendida de escaso reconocimiento social de la profesión.
Frente a este escenario, la académica planteó la mentoría como un proceso de acompañamiento que debe trascender la entrega de orientaciones puntuales y favorecer una cultura de colaboración dentro de las comunidades educativas.
“La mentoría es una forma de decirle a un docente que recién comienza: ‘no estás solo’. Es un proceso de aprendizaje colaborativo que no solo apoya al profesor principiante, sino que también interpela a la escuela completa a pensarse de manera más colectiva”, sostuvo.
Salas enfatizó que quienes ingresan al sistema escolar deben enfrentar simultáneamente procesos de adaptación institucional, relaciones con distintos actores de las comunidades y necesidades diversas del estudiantado. En este contexto, “una mentoría efectiva debe entregar un acompañamiento situado y promover el intercambio de experiencias y saberes, más que limitarse a entregar respuestas o ‘recetas’ a los docentes principiantes”, explicó.
La participación en el conversatorio permitió además vincular la investigación desarrollada desde la Universidad con una discusión directamente relacionada con las políticas de formación y acompañamiento docente.
“La investigación académica no puede quedarse encerrada en los círculos universitarios, en los artículos o en los seminarios, sino que debe ponerse al servicio de la discusión pública y aportar a la mejora de procesos que impactan directamente en las comunidades educativas”, afirmó Salas.
Desde su labor como coordinadora de prácticas de Pedagogía en Castellano, la académica destacó que el vínculo permanente con el sistema escolar constituye una dimensión fundamental tanto para la formación inicial docente como para la producción de conocimiento pertinente.
Su participación en la actividad del CPEIP refuerza la contribución de la Facultad de Humanidades al debate sobre los desafíos del sistema educativo chileno, articulando investigación universitaria, formación docente y colaboración con instituciones responsables del diseño e implementación de políticas públicas en educación.
Créditos:
Redacción: Rosario Poblete P.
Fotografía: Cedida.
Edición: Luciano Guzmán N.