6 Oct 2026 / Noticias / Cursos Sello FAHU, Facultad de Humanidades, VIME /
Cursos Sello FAHU 2026 | Cuando los datos cuentan historias: humanidades y ciencia de datos se encuentran en el aula

Estudiantes de Historia, Psicología y otras carreras trabajaron con conjuntos de datos reales para interpretar cifras, construir visualizaciones y comunicar hallazgos desde las preguntas de sus propias disciplinas.

¿Qué puede revelar un gráfico sobre una crisis social, una transformación demográfica o un fenómeno histórico? La respuesta cambia según quién lo observe. Esa diversidad de interpretaciones estuvo en el centro de “Datos para contar historias: análisis y visualización para humanidades y ciencias sociales”, Curso Sello de la Facultad de Humanidades que propuso acercar herramientas de análisis y visualización de datos a estudiantes provenientes de distintas áreas de formación.

La asignatura fue impartida por Camilo Avendaño Avello, académico de la Facultad de Humanidades, y se construyó sobre una premisa que atravesó todo el semestre: los datos no contienen por sí solos una única explicación, sino que requieren preguntas, contexto y capacidades interpretativas para adquirir sentido.

“La idea de este curso sello fue enseñar a utilizar datos para construir historias desde lo que realmente permiten interpretar. Pasa que la interpretación depende también del área desde donde se mire”, explicó Avendaño.

La propia trayectoria del académico dialoga con ese cruce disciplinario. Egresado de Pedagogía en Castellano, actualmente cursa un Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, mención Informática, y anteriormente realizó un minor en Ciencia de Datos. Desde esa experiencia, el curso buscó poner en relación herramientas cuantitativas con capacidades de análisis y lectura crítica propias de las humanidades y ciencias sociales.

Las y los participantes, provenientes de distintos niveles de formación, comenzaron trabajando con conjuntos de datos reales y ejercicios guiados de interpretación y visualización. En uno de ellos analizaron información comparada sobre población, expectativa de vida e ingresos de distintos países, observando cómo acontecimientos históricos, crisis o transformaciones sociales podían expresarse en el comportamiento de los datos.

“Se empiezan a entusiasmar y todos vienen con explicaciones distintas. Algunos desde la historia, otros desde los fenómenos sociales. Ahí uno se da cuenta de que cada disciplina empieza a mirar el mismo dato desde lugares diferentes”, relató el académico.

Esa capacidad interpretativa fue uno de los puntos de partida de la propuesta. En lugar de aproximarse a las humanidades y ciencias sociales desde una supuesta carencia de competencias cuantitativas, el curso buscó aprovechar herramientas que las y los estudiantes ya manejaban —formular preguntas, contextualizar fenómenos y construir interpretaciones— para trasladarlas progresivamente al trabajo con datos.

La dificultad aumentó a medida que avanzó el semestre. Las primeras evaluaciones contaron con mayor acompañamiento, mientras que hacia el final cada estudiante debió formular una pregunta propia y desarrollar un análisis a partir de información seleccionada para ese propósito. Cerca de la mitad decidió trabajar con datos vinculados a sus investigaciones de tesis, utilizándolos para observar sus propios temas desde otra perspectiva.

El proceso modificó también algunas de las expectativas con las que las y los estudiantes llegaron a la asignatura.

“Varios llegaron con la preocupación de que la inteligencia artificial pudiera reemplazar sus trabajos. Eventualmente, esas mismas personas terminaron maravilladas por lo bonito que es el mundo de los datos”, señaló Avendaño.

La comunicación de los resultados adquirió entonces un lugar central. Para el docente, el trabajo no termina al obtener una cifra o identificar una tendencia: también resulta necesario construir formas que permitan a otras personas comprender su magnitud y significado. Una visualización, por ejemplo, puede hacer perceptible la dimensión de un fenómeno que una cifra aislada difícilmente consigue transmitir.

El aprendizaje tampoco circuló en una sola dirección. Cuando el curso abordó la transformación de conceptos abstractos en variables observables, fueron las y los propios estudiantes quienes aportaron ejemplos provenientes de sus experiencias y consumos culturales.

“Me mostraron videojuegos donde se representaban conceptos a través de comportamientos. Era una idea súper alienígena para mí y la terminé aprendiendo en el curso a través de los ejemplos que me daban”, recordó.

Esta primera experiencia permitió también identificar límites y posibilidades para futuras versiones. El tiempo disponible llevó a concentrar la formación principalmente en herramientas descriptivas, aunque durante la segunda mitad del semestre se abrió un trabajo más personalizado para quienes quisieron profundizar en sus propios proyectos.

La experiencia dejó así una conclusión que trasciende el aprendizaje de herramientas técnicas: trabajar con datos no supone abandonar la mirada humanista. Por el contrario, interpretarlos exige comprender contextos, formular buenas preguntas y comunicar sus implicancias. En ese cruce, las capacidades desarrolladas desde las humanidades y ciencias sociales dejan de aparecer como contrapuestas al análisis cuantitativo y pasan a convertirse en una parte fundamental de la tarea de transformar cifras en conocimiento.

Créditos:
Redacción:
 Diego Andrade G.
Fotografía: Cedida.
Edición: Luciano Guzmán N.