En la quinta sesión del II Coloquio de Convergencias Investigativas en el Campo de la Educación, el Dr. Antonio García Quiroga, junto a las investigadoras Diana Concha y la Dra. Constanza Chamorro, presentó avances de un estudio que analiza las experiencias que estudiantes de primer año consideran significativas antes de ingresar a la universidad y su relación con la construcción de su identidad profesional.
El paso por la escuela, las experiencias familiares, el contacto con niños y niñas y la participación en espacios vinculados al deporte son parte de los saberes que estudiantes de primer año de Pedagogía llevan consigo al comenzar su formación universitaria. Ese conocimiento previo, lejos de ser un elemento secundario, constituye uno de los focos de la investigación presentada durante la jornada.
La exposición, titulada “Saberes experienciales previos a la universidad: un estudio con estudiantes de primer año de carreras de Pedagogía”, fue presentada por el Dr. Antonio García Quiroga junto a las investigadoras Diana Concha y la Dra. Constanza Chamorro en el marco del proyecto Fondecyt Iniciación N.º 11251213. La actividad correspondió a la quinta sesión del II Coloquio de Convergencias Investigativas en el Campo de la Educación, desarrollado por el Departamento de Educación.
Entre las experiencias mencionadas por las y los estudiantes aparecen recurrentemente el cuidado y vínculo con hermanos menores o sobrinos, así como la presencia de familiares que ejercen la docencia. Son los propios estudiantes quienes reconocen esas vivencias previas como parte de su trayectoria y como el punto desde el cual empiezan a imaginar su futuro ejercicio profesional. Para el investigador, hay un rasgo común que atraviesa esos relatos:
“Un elemento transversal que podríamos destacar es la importancia de la familia como espacio de aprendizaje, no solamente de entrega de valores, sino que también de desarrollo de prácticas, prácticas de enseñanza, prácticas de trato con niños”.
Para el Dr. García, abordar estos saberes resulta relevante porque la identidad docente comienza a construirse antes del ingreso a la educación superior. Desde esta perspectiva, la formación inicial puede generar espacios para que los futuros profesores reconozcan y reflexionen sobre las experiencias que han contribuido a formar su propia idea de la docencia.
“Que ellos aprendan a reconocer sus propias potencialidades, sus propias virtudes, sus propios talentos como profesores. Que puedan reflexionar sobre eso, que generen herramientas de reflexión sobre eso. Y eso es fundamental, digamos, que lo aborde la formación inicial”, sostuvo el académico.
La directora del Departamento de Educación, Dra. Lorena López, vinculó esta perspectiva con los desafíos de la permanencia estudiantil y con la necesidad de comprender las trayectorias de quienes ingresan a la universidad. En ese sentido, destacó que los resultados de la investigación, actualmente en proceso, pueden aportar elementos para pensar el diseño de las pedagogías.
“Uno de los temas de la permanencia es reconocer quién es el que está ingresando, no solamente un número, sino que tiene una historia”.
La sesión formó parte del ciclo de investigaciones impulsado por el Departamento de Educación, orientado a generar convergencias interdisciplinarias y transdisciplinarias en torno a la educación y la innovación social. Para la directora del Departamento, los avances presentados abren una pregunta en torno a la formación inicial docente: “Uno viene con una historia. Ahora, cómo el currículum toma esa historia y lo hace una fortaleza. Ese es, para mí, el desafío”.
Créditos:
Redacción: Bruno Pimentel P.
Fotografía: Bruno Pimentel P.
Edición: Paula Contreras M.