Alumnos y académicos de Pedagogía en Castellano, Inglés y Traducción transformaron las aulas en espacios de creación activa, teatro y caligrafía japonesa.
En el marco de la conmemoración del Día del Libro, el Departamento de Lingüística y Literatura de la Facultad de Humanidades impulsó una serie de actividades en las comunas de Paine, Algarrobo y María Pinto, que trasladaron la celebración más allá del aula universitaria. La iniciativa, liderada por la carrera de Pedagogía en Castellano, llevó experiencias de lectura y creación literaria a comunidades educativas de sectores rurales.
El Dr. Patricio Moya, académico jefe de la carrera, explicó que el objetivo fue establecer un contacto directo con comunidades que suelen quedar fuera del radar de otras instituciones. «No hicimos esta celebración de un modo asistencialista, sino reconociendo las necesidades de las propias comunidades. Creemos que la universidad tiene que estar en los lugares con menos acceso», señaló Moya.
El profesor y encargado de Vínculo con la Escuela, Jorge Sánchez, enfatizó que la propuesta buscó romper con las prácticas tradicionales de la celebración que conmemora a Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. “La idea es no quedarnos en actividades internas. Queremos que nuestros estudiantes tengan agencia y desarrollen experiencias situadas, en diálogo con los contextos reales”, afirmó.
Uno de los hitos de esta jornada fue la integración de Pedagogía en Inglés y Licenciatura Aplicada a la Traducción, aportando herramientas que trascendieron la lectura tradicional. En la localidad de María Pinto, específicamente en el Liceo Municipal Polivalente, estudiantes realizaron un taller de caligrafía japonesa (shodō), acercando a los escolares a sistemas de escritura como el hiragana y conceptos culturales como el kanji de “armonía”.
La profesora japonesa, Riko IIzumi, fue invitada junto a sus alumnos de traducción por el profesor Jorge Sanchez.“El japonés hoy en día es un interés para los jóvenes adolescentes. Para nuestros estudiantes fue un desafío ya que no tienen la formación de docentes, para coordinar, preparar el tiempo, etc. y fue muy enriquecedor”, comenta.
Marcela Flores, estudiante de tercer año, así lo reconoció: “Nos preocupaba cómo transmitir el contenido, pero logramos adaptarnos y generar una experiencia significativa para los estudiantes”. El taller despertó alto interés entre los participantes, quienes no solo aprendieron a escribir sus nombres en japonés, sino que también se acercaron a una nueva cultura.
Por su parte, la carrera de Pedagogía en Inglés aportó una dinámica a través de su proyecto de Storytelling, el profesor Víctor Prades, responsable de esta iniciativa, destacó que, aunque ya se han realizado múltiples intervenciones en Santiago, esta fue la primera vez que se logró una articulación de las tres carreras (Castellano, Inglés y Traducción) en un contexto rural.
“Nosotros nos dividimos para poder estar en los tres lugares al mismo tiempo: Paine, Algarrobo y María Pinto. Fue una experiencia muy exitosa donde pudimos sortear los desafíos propios de la escuela”, explicó el profesor Prades. En María Pinto, el docente trabajó con un grupo de estudiantes que se enfrentaban por primera vez a esta experiencia, encontrando un entorno escolar muy bien organizado que facilitó la mediación lingüística.
Sin embargo, para Prades, el hito más relevante ocurrió tras la jornada, en una instancia de reflexión grupal. “Al finalizar la actividad, tuvimos una reunión con el grupo completo para realizar una puesta en común y comentar cómo nos sentíamos. Por nuestra parte, en Inglés, los futuros profesores y profesoras reportaron una experiencia muy buena e incluso impactante para su formación”, relató el académico.
En la localidad de Champa (Paine), el equipo visitó el colegio Elías Sánchez Ortuzar, un establecimiento que funciona mayoritariamente en contenedores tras el terremoto de 2010. Ignacio Molina, estudiante de cuarto año de pedagogía en Castellano, relató cómo implementaron dinámicas del juego “Pasapalabra” y validaron intereses juveniles como el manga y el anime.
Molina destacó especialmente el trabajo de inclusión del equipo de integración escolar (PIE) del colegio frente a estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA): «Hubo un clima de aula ejemplar, los mismos compañeros apoyaron a un estudiante en un momento de desregulación. Ver ese trabajo sistemático fue un gran aprendizaje para nosotros como futuros docentes».
Victoria Rencoret, estudiante de segundo año de Pedagogía en Castellano, valoró la oportunidad de enfrentarse tempranamente al aula. Durante su trabajo en Algarrobo, desarrolló actividades creativas como la construcción de historias colectivas con un ovillo de lana, juegos de bachillerato y creación de relatos a partir de imágenes. “Lo mejor fue que los estudiantes realmente aprendieron y se involucraron con la escritura”, destacó.
Con el éxito de esta jornada en Paine, Algarrobo y María Pinto, la carreras de la FAHU –junto al apoyo de la Biblioteca de Humanidades y la VIME– reafirman su compromiso con una educación pública vinculada al territorio, donde el diálogo entre disciplinas y el contacto directo con la comunidad escolar se transforman en el motor principal de la formación de los futuros profesionales de la Universidad de Santiago.
Créditos:
Redacción: Rosario Poblete P.
Fotografías: Cedidas
Edición: Luciano Guzmán N.