20 May 2026 / Noticias / Conexión 2030, Conocimientos 2030, Facultad de Humanidades /
Conexión 2030 proyecta nueva etapa de trabajo consorciado entre Usach, UFRO y UCN

En un encuentro realizado en la localidad de Mehuín, representantes de las tres universidades revisaron avances, compartieron definiciones estratégicas y abordaron los desafíos que marcarán la segunda etapa del proyecto.

Representantes de la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad de La Frontera y la Universidad Católica del Norte se reunieron en la localidad de Mehuín (UFRO), en el marco de Conexión 2030, proyecto orientado a fortalecer el desarrollo estratégico de las humanidades, las artes y las ciencias sociales mediante nuevas formas de articulación académica, institucional y territorial.

La jornada, coordinada por la Universidad de La Frontera, reunió presencialmente a autoridades, equipos directivos y profesionales vinculados a la implementación del proyecto, en una instancia destinada a revisar avances institucionales, compartir orientaciones de trabajo y proyectar los próximos desafíos del consorcio.

El Dr. Jorge Castillo-Sepúlveda, Director Institucional de Conexión 2030, destacó que la actividad permitió contrastar enfoques, reconocer avances y fortalecer la coordinación entre las instituciones participantes. “Pudimos conocer cuál es la orientación que la Universidad de La Frontera le está dando al proyecto, cuáles son los énfasis que está planteando en el trabajo con académicos, académicas y grupos de investigación, y cómo se está articulando un espacio estratégico entre las tres universidades”, señaló.

En la actividad participaron decanos y decanas de las facultades involucradas, junto con coordinadores, vicedecanos, directores de investigación y equipos de implementación de las tres universidades. En el caso de la Universidad de Santiago, el trabajo se articula desde la Facultad de Humanidades, la Facultad de Derecho y el Instituto de Estudios Avanzados.

Desde la conducción estratégica de Conexión 2030, la Dra. Cristina Moyano Barahona relevó que “el encuentro tuvo una importancia fundamental, no solo por su valor programático, sino también por su capacidad de fortalecer los vínculos humanos, académicos e institucionales que sostienen el trabajo consorciado”.

En esa línea, sostuvo que reunirse presencialmente permitió “afianzar lazos, reconocernos como comunidades universitarias que comparten desafíos comunes y proyectar una agenda de trabajo colaborativa desde la confianza, la escucha y la deliberación conjunta”.

Para la decana, esta dimensión colaborativa resulta indispensable en un proyecto que busca ir más allá del cumplimiento formal de productos o indicadores. “Conexión 2030 no puede entenderse únicamente como una suma de tareas, indicadores o productos comprometidos, sino como una apuesta por construir capacidades interinstitucionales, articular saberes diversos y producir una mirada compartida sobre el papel de las humanidades, las ciencias sociales y el derecho en los procesos de transformación universitaria y social”, enfatizó.

La autoridad también subrayó el valor territorial del consorcio y la posibilidad de construir una agenda común entre instituciones con trayectorias y contextos diversos. “La instancia fue relevante porque permitió consolidar una visión de consorcio basada en la cooperación efectiva entre instituciones situadas en territorios distintos, con trayectorias propias, pero convocadas por una misma preocupación: fortalecer la contribución pública del conocimiento, ampliar las capacidades de innovación social y proyectar nuevas formas de articulación entre universidad, territorio, Estado, comunidades y sociedad civil”, sostuvo.

Respecto de las definiciones que deja la jornada, la Dra. Moyano planteó que la segunda etapa demandará avanzar hacia formas más densas de colaboración académica, institucional y territorial entre las universidades que integran el consorcio. “Esto implica generar sinergias en programas conjuntos, compartir capacidades instaladas, identificar ámbitos de complementariedad y construir mecanismos de trabajo que permitan que la cooperación no sea solo declarativa, sino operativa, sostenible y estratégicamente orientada”, indicó.

En ese marco, la puesta en marcha del Laboratorio de Innovación Social (LIS) constituye uno de los desafíos relevantes del proceso. Su instalación se proyecta como una plataforma para conectar conocimiento académico, problemas públicos, experiencias territoriales y capacidades interdisciplinarias.

“Desde la Facultad de Humanidades, IDEA y la Facultad de Derecho, este proceso tiene un valor estratégico, porque permite visibilizar el aporte de nuestras áreas al desarrollo institucional y al compromiso público de la Universidad. Las humanidades, las ciencias sociales y el derecho tienen un papel central en la comprensión de los conflictos contemporáneos, en la elaboración de diagnósticos complejos y en el diseño de respuestas pertinentes, democráticas y socialmente situadas”, señaló la Dra. Moyano.

La segunda etapa del proyecto también supone convocar nuevamente a las comunidades académicas, profesionales y estudiantiles en torno al sentido estratégico de Conexión 2030. Según planteó la decana, “no basta con implementar instrumentos o cumplir metas; es necesario reconstruir una narrativa común sobre la importancia de Conexión 2030 para el fortalecimiento de nuestras unidades académicas, para la renovación de nuestras prácticas de investigación, docencia y vinculación con el medio, y para la consolidación de una universidad pública capaz de incidir en los debates y desafíos del país”.

Desde esa perspectiva, Castillo-Sepúlveda abordó el horizonte académico que se abre para las instituciones participantes, especialmente frente a los cambios que atraviesan la formación, la investigación y la producción de conocimiento. “Lo que se espera es generar reflexividad en los espacios académicos respecto de la manera en que lo que hacemos en formación e investigación se articula efectivamente con el modo en que el mundo se está configurando en términos tecnológicos, políticos, socioecológicos y productivos”, afirmó.

El Director Institucional de Conexión 2030 agregó que este proceso también supone fortalecer el trabajo interdisciplinario frente a la complejidad de los problemas contemporáneos. “Hay una especie de diagnóstico general: si queremos atender los problemas contemporáneos, no basta con reconocer que alguien sabe algo desde una disciplina, sino que se vuelve necesario estar en relación con otras disciplinas y generar nuevos discursos disciplinares frente a la complejidad de esos problemas”, sostuvo.

De esta manera, la jornada permitió fortalecer el trabajo interuniversitario, revisar avances de implementación y proyectar una agenda común para la segunda etapa de Conexión 2030. Como sintetizó la Dra. Moyano, las proyecciones que quedan apuntan a “fortalecer el trabajo interuniversitario, activar el Laboratorio de Innovación Social como espacio de experimentación, articulación y transferencia; promover programas colaborativos; integrar capacidades disciplinarias e interdisciplinarias; y construir una agenda común”.

Créditos:
Redacción:
 Luciano Guzmán N.
Fotografías:  Cedidas
Edición: Luciano Guzmán N.

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