La experiencia reunió a estudiantes de enseñanza media y educación superior en una jornada de formación histórica que servirá de base para un proyecto interdisciplinario de creación escénica sobre memoria y derechos humanos.
Estudiantes de cuarto año de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Santiago acompañaron a jóvenes del Colegio Arzobispo Crescente Errázuriz de Puente Alto en un recorrido por los sitios de memoria del Estadio Nacional, articulando formación docente, trabajo escolar y pedagogía de la memoria.
La actividad reunió a los electivos de Comprensión Histórica del Presente y Artes Visuales y Multimediales del establecimiento perteneciente a Fundación Belén Educa. La experiencia forma parte de un trabajo interdisciplinario que culminará en la creación de un proyecto escénico en formato “Lambe Lambe” (microteatro de animación), orientado a relacionar investigación histórica, expresión visual y reflexión sobre las vulneraciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura.
La coordinación estuvo a cargo de Daniela Burgos Morales, académica y encargada de vínculo con la Escuela de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, junto con Nicole Collante, encargada del área de Historia y Filosofía del colegio. En terreno participaron también la profesora en formación y ayudante Constanza Tapia, el estudiante en práctica profesional Alex Rivera y Gustavo Marambio, colaborador del recinto memorial.
Durante el recorrido, las y los estudiantes conocieron espacios como el Camarín de Mujeres, el Túnel bajo Andes, la Escotilla Ocho y las graderías, a partir de testimonios y antecedentes vinculados con las personas que estuvieron detenidas en el recinto tras el golpe de Estado.
Para Nicole Collante, salir del aula permitió que el aprendizaje incorporara dimensiones que no siempre pueden ser transmitidas mediante textos o recursos audiovisuales.
“Queremos que puedan experimentar más allá de la sala de clases y de la lectura de un testimonio. Sentir la temperatura, las texturas y escuchar los relatos ayuda al ejercicio de memoria y permite conectar intergeneracionalmente con los procesos de violación sistemática de los derechos humanos”, explicó.
La mediación realizada por estudiantes de Pedagogía en Historia buscó acompañar la interpretación de los espacios y fortalecer la reflexión histórica de las y los escolares. Constanza Tapia destacó que la experiencia permitió aproximarse tanto a hitos nacionales como a las memorias de sobrevivientes y de quienes ya no están.
Esta relación formativa entre la Usach y los sitios de memoria del Estadio Nacional se desarrolla por segundo año consecutivo. Su coordinadora, Mariela Fuentes, valoró especialmente la participación conjunta de estudiantes escolares y universitarios.
“Esta instancia nos llena de alegría y esperanza, porque permite que las y los estudiantes incorporen en su formación que el respeto a los derechos humanos y a la memoria es un pilar fundamental para fortalecer la democracia”, señaló.
Alex Rivera, quien realiza su práctica profesional en el colegio, sostuvo que “no es lo mismo verlo en un libro o en un video que entrar a la Escotilla Ocho y escuchar a una persona que lo vivió. Esa experiencia vuelve real el aprendizaje y cambia la manera en que las y los estudiantes comprenden la historia”, afirmó.
Desde el grupo escolar, Isidora Díaz, estudiante de cuarto medio B y participante por segundo año del proyecto, destacó que “muchas de las personas que vivieron estos hechos tenían edades cercanas a las nuestras; fácilmente podríamos haber sido nosotros. Reflexionar y generar conciencia permite valorar su sufrimiento y contribuir a que nunca vuelva a suceder. Las conozcamos o no, son personas como nosotros y todas y todos tenemos derecho a pensar distinto sin ser perseguidos”.
El trabajo continuará durante las próximas semanas, cuando ambos electivos transformen los aprendizajes y testimonios recogidos en una propuesta artística y pedagógica sobre memoria, democracia y derechos humanos.
Créditos:
Redacción: Diego Andrade G./Luciano Guzmán N.
Fotografía: Silvia Arias B.
Edición: Luciano Guzmán N.