13 Ago 2026 / Noticias / Cursos Sello FAHU, Facultad de Humanidades, VIME /
Cuando el manga se hace chileno: curso sello FAHU Usach invita a estudiantes a narrar su entorno a través de viñetas

La asignatura “Narrativas visuales y ciudadanía cultural: del manga al cómic latinoamericano”, impartida por Gloria Fernández, combina el análisis de producciones gráficas con un proceso creativo en el que estudiantes de distintas carreras desarrollan historias inspiradas en la universidad, Estación Central y sus propias experiencias.

¿Qué ocurre cuando los códigos visuales del manga se encuentran con la vida universitaria, los barrios de Santiago y las preocupaciones de estudiantes chilenos? Esa pregunta atraviesa un Curso Sello FAHU Usach que reúne a estudiantes de Ingeniería, Psicología, Historia, Pedagogía y otras disciplinas para explorar el cómic como una herramienta de expresión cultural y creación situada.

La asignatura “Narrativas visuales y ciudadanía cultural: del manga al cómic latinoamericano” es impartida por Gloria Fernández, magíster en Literatura de la Usach y profesora supervisora de prácticas pedagógicas. Su propuesta busca ampliar la mirada sobre estas narrativas, mostrando que los lenguajes asociados al manga y al cómic pueden ser apropiados y resignificados desde contextos locales.

Durante las clases, las y los estudiantes revisan producciones chilenas como Alfa, de Emina Himesama, y Triple Nacional, de Pía Prado, obra que aborda desde el humor las presiones asociadas al ingreso a la educación superior. Estos referentes permiten analizar cómo recursos visuales de circulación global dialogan con escenarios, conflictos y experiencias reconocibles en Chile y Latinoamérica.

El interés de Fernández por estas expresiones se vincula con su trayectoria académica y personal. Su tesis de magíster examinó las representaciones del pueblo mapuche y otros pueblos indígenas en narrativas visuales, mientras que su relación con la cultura asiática comenzó mucho antes, a partir de experiencias familiares y de su acercamiento temprano a la animación japonesa.

“En los noventa esto era muy secreto. No era como actualmente, cuando se validan mucho más los gustos e intereses de cada persona. Había mucho temor a declararse ‘otaku’. Después, trabajando en colegios, veía que mis estudiantes iban perdiendo ese miedo y, cuando descubrían que a mí también me interesaba esta cultura, comenzábamos a conversar sobre ello”, recordó.

El curso articula una primera etapa de discusión y análisis con un componente práctico en el que cada estudiante comienza a elaborar sus propias narraciones gráficas. El énfasis no está puesto en la destreza técnica para dibujar, sino en la capacidad de construir y comunicar una historia.

Este principio fue especialmente relevante al comienzo del semestre, cuando Fernández identificó que el temor a no saber dibujar podía transformarse en una barrera para participar.

“Les dije que sí podían, porque yo tampoco dibujo bien. Como docente también me expuse: dibujaba en la pizarra, nos reíamos y no pasaba nada. Lo importante era la historia que querían contar”, explicó.

El proceso desembocará en una evaluación final en la que los grupos deberán desarrollar, en formato manga, una problemática o situación vinculada con su entorno cercano. Entre las ideas que ya se encuentran trabajando aparecen experiencias asociadas a la primera mala calificación universitaria, la ansiedad que puede generar y también situaciones relacionadas con la seguridad en el sector de Estación Central.

La entrega está prevista para fines de agosto y se evalúa la posibilidad de exhibir posteriormente los trabajos dentro de la Universidad, siempre que sus autoras y autores autoricen su presentación.

Para Fernández, el desarrollo del curso ya permite observar cómo la cultura popular puede convertirse en una puerta de entrada para reflexionar sobre ciudadanía, territorio e identidad desde la experiencia estudiantil.

“Hay ideas muy buenas que conectan justamente con la Universidad, con Estación Central, con el barrio, con qué significa para ellos estudiar acá y haber pasado parte de su juventud en este espacio”, destacó.

La experiencia abre además una línea que la docente espera proyectar hacia la investigación, explorando cómo estas narrativas gráficas globales son apropiadas, reinterpretadas y producidas desde contextos locales.

Créditos:
Redacción:
 Diego Andrade G.
Fotografías: Diego Andrade G.
Edición: Luciano Guzmán N.