La investigación del Dr. Francisco García Mendoza, patrocinada por la académica y escritora Dra. Andrea Jeftanovic, examina cómo distintas obras LGBTQ+ del siglo XXI se relacionan con los discursos y estructuras culturales hegemónicas.
El proyecto postdoctoral “El habitar minoritario y las distancias políticas de la hegemonía”, financiado por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación de la Universidad de Santiago de Chile a través de DICYT, se encuentra en su etapa final. La investigación propone una matriz teórica para analizar las distintas posiciones políticas que ocupan las obras literarias vinculadas con las disidencias sexuales dentro de un espacio común de subordinación cultural.
La iniciativa es desarrollada por el Dr. Francisco García Mendoza, doctor en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile y egresado de pregrado y magíster de la Usach, junto con la Dra. Andrea Jeftanovic, académica de la Facultad de Humanidades e investigadora patrocinante del proyecto.
Su hipótesis central plantea que no basta con identificar una obra como parte de un campo minoritario. Aunque distintas autorías compartan temáticas, experiencias de exclusión o territorios de lucha, pueden establecer relaciones muy diferentes con el orden cultural que las subordina: algunas se aproximan a sus códigos y otras adoptan posiciones más críticas, disruptivas o distantes.
Durante el primer año, García Mendoza construyó la matriz de las “distancias políticas” a partir de los aportes de cuatro teóricas y críticas culturales chilenas dedicadas al estudio de la escritura de mujeres: Nelly Richard, Raquel Olea, Lucía Guerra y Diamela Eltit. En una segunda etapa, incorporó planteamientos de Judith Butler, Eve Kosofsky Sedgwick, Paul Preciado y Adrienne Rich para extender el modelo hacia las producciones literarias de las disidencias sexuales.
El investigador explica esta propuesta mediante la comparación entre las obras de Pedro Lemebel y Pablo Simonetti. Aunque ambas abordan el mundo homosexual, sus escrituras construyen vínculos distintos con las estructuras sociales, culturales y políticas que representan.
“Se dice que la obra de Pedro Lemebel es muy distinta de la de Pablo Simonetti, a pesar de que ambos abordan el mundo homosexual. Si existe un mismo territorio de lucha, nos interesa identificar cuáles son las particularidades que permiten distinguirlas y qué distancias políticas generan sus obras o personajes respecto de los centros hegemónicos”, señaló.
La selección del corpus combina deliberadamente textos considerados más tradicionales dentro de la literatura homosexual chilena con producciones de carácter más disidente. La comparación busca evitar que este campo sea comprendido como un bloque homogéneo y hacer visibles sus diferencias internas, tensiones y formas diversas de relacionarse con el poder.
Otro de los elementos abordados por el proyecto es la transformación histórica del lenguaje utilizado para nombrar identidades y experiencias que actualmente se reconocen mediante conceptos como trans, bisexual, asexual o queer (cuir). Para García Mendoza, la ampliación de este vocabulario no constituye únicamente un cambio terminológico, sino que permite reconocer subjetividades que anteriormente carecían de categorías específicas para nombrarse.
“Si uno lee las obras de Lemebel, muchas de las personas que hoy denominaríamos queer aparecen nombradas como maricones o travestis. No encontramos todas las categorías que utilizamos actualmente. Es un vocabulario nuevo que ha permitido ampliar el espectro de identidades y visibilizar a personas que antes no tenían desde dónde nombrarse”, explicó.
El desarrollo de la investigación ya ha dado origen a distintas publicaciones académicas. Un primer artículo, dedicado a las mujeres caminantes en la ciudad, fue publicado en la revista Taller de Letras. Un segundo trabajo, sobre Papelucho gay en dictadura, de Juan Pablo Sutherland, fue aceptado por Anales de Literatura Chilena, mientras que un estudio sobre Ciencia ficción travesti, de Claudia Rodríguez, se encuentra en evaluación en una revista italiana.
El equipo proyecta, además, un cuarto artículo sobre el concepto de cruising, a partir de las discusiones desarrolladas en un reciente congreso internacional.
Con el cierre del proyecto previsto para diciembre, la investigación busca consolidar las nociones de “habitar minoritario” y “distancias políticas” como herramientas para el análisis literario. Su proyección, sin embargo, podría extenderse hacia otras producciones culturales creadas desde posiciones de subordinación, permitiendo examinar con mayor precisión cómo dialogan, negocian o confrontan los discursos hegemónicos.
Créditos:
Redacción: Diego Andrade G.
Fotografía: Diego Andrade G.
Edición: Luciano Guzmán N.