30 Abr 2026 / Noticias / Conexión 2030, Conocimientos 2030, Facultad de Humanidades /
Sociólogo de la Universidad de Chile se integra a Conexión 2030 para fortalecer la innovación desde las humanidades

Con experiencia en gestión pública, docencia y trabajo territorial, Juan Pablo Watkins se suma como el nuevo Coordinador General al proyecto, con el objetivo de aportar al desarrollo de iniciativas interdisciplinarias con impacto social.

En el marco de la segunda etapa del proyecto ANID Conocimientos 2030, ahora llamado Conexión 2030 —que busca impulsar la interdisciplina y la innovación social desde las humanidades, las artes y las ciencias sociales (HACS)—, la Universidad de Santiago de Chile suma en el rol de Coordinador General al sociólogo Juan Pablo Watkins, quien se incorpora con una trayectoria vinculada a la gestión pública, la producción de conocimiento y el trabajo con comunidades.

Con estudios de magíster en gestión y políticas públicas, Watkins ha desarrollado su carrera en la intersección entre la sociología, las humanidades y la toma de decisiones basada en evidencia. Su experiencia incluye labores en el Ministerio de Educación, específicamente en la unidad de currículum y evaluación, donde participó en procesos de actualización curricular a nivel escolar.

Sobre su llegada a la Universidad de Santiago, el ahora coordinador destaca su trayectoria vinculada al ámbito público y su enfoque de trabajo. “Vengo de una universidad pública. Mi último trabajo también fue en el sector público y he desarrollado una carrera ligada a la gestión, el diseño y la implementación de políticas públicas a nivel nacional y territorial, con un enfoque de pertinencia socioterritorial. He trabajado con metodologías participativas, promoviendo el diálogo y buscando traducir demandas sociales en soluciones, con una orientación hacia la toma de decisiones basada en evidencia y la investigación rigurosa”, señala.

En su nuevo rol, Watkins se vinculará especialmente con el desarrollo del Laboratorio de Innovación Social (LIS) del proyecto, una de las iniciativas clave de esta etapa, orientada a la implementación de metodologías basadas en problemas y al fortalecimiento del trabajo interdisciplinario. En ese contexto, enfatiza la importancia de generar espacios de colaboración que integren a estudiantes, académicos y comunidades. “Creo que es fundamental trabajar con metodologías que permitan abordar problemas reales y, al mismo tiempo, reconocer que las comunidades también son productoras de conocimiento”, afirma.

“Puedo aportar desde mi experiencia en gestión territorial, trabajando con distintas comunidades, barrios y organizaciones. Me interesa contribuir como facilitador de espacios, redes y vínculos, pero también es clave que el laboratorio genere conocimiento que sea valorado por los estudiantes, no solo por las comunidades que participan en estas iniciativas”, agrega.

En esa línea, el sociólogo señala que su incorporación estará marcada por un proceso inicial de conocimiento y adaptación al proyecto. “Me interesa, en una primera instancia, empaparme del proyecto, conocer sus objetivos, hacer preguntas y entender cuáles son los principales desafíos para su implementación, para luego poner mis herramientas a disposición del laboratorio y de la universidad”, indica.

En relación con el enfoque del proyecto, subraya la relevancia de las humanidades, las artes y las ciencias sociales en la innovación contemporánea. “Creo que estas disciplinas son extremadamente relevantes en el contexto de los cambios actuales. La mirada integral o transdisciplinar es muy valiosa, especialmente considerando el tipo de tecnología que está produciendo la humanidad. El pensamiento crítico, una mirada más contemplativa y también una perspectiva histórica sobre cómo se han desarrollado estos procesos en otros momentos permiten comprender mejor estos cambios y abordarlos de manera más coordinada entre disciplinas”, sostiene.

Desde el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, el director, Dr. Raúl Elgueta, valoró la incorporación del profesional al proyecto, destacando el proceso de selección y los desafíos que implica su llegada.

“Su incorporación es el resultado de un proceso minucioso de selección, con una alta cantidad de postulaciones. Representa un gran desafío para el proyecto, especialmente en la coordinación a nivel universitario y en la integración entre la Facultad de Derecho, la Facultad de Humanidades y el Instituto de Estudios Avanzados, que son unidades clave para el desarrollo de esta iniciativa”, destaca Elgueta.

El director subraya además el rol estratégico que tendrá el trabajo interdisciplinario en esta nueva etapa. Uno de los principales desafíos será fortalecer dinámicas multidisciplinarias que favorezcan la innovación desde las humanidades, las artes y las ciencias sociales. Para ello, será fundamental avanzar en la articulación entre distintas unidades y también con otras universidades del consorcio, como la Universidad Católica del Norte y la Universidad de La Frontera, lo que permitirá proyectar el impacto del proyecto a nivel nacional”.

En este proceso, el Laboratorio de Innovación Social (LIS) se posiciona como un espacio clave para articular las distintas líneas de trabajo del proyecto, permitiendo dar coherencia y proyección a sus iniciativas. Esta línea es encabezada por la Dra. Valentina Bulo, académica del Instituto de Estudios Avanzados.

“El Laboratorio tiene como objetivo, por una parte, ser un paraguas de los objetivos de Conexión 2030, de modo que no se repitan muchas labores. La idea es que pueda acoger, apoyar y fomentar actividades que ya se están desarrollando, para que puedan canalizarse de una manera más fluida dentro del proyecto”, explica.

En ese marco, la incorporación del coordinador general adquiere un carácter estratégico, al permitir fortalecer la implementación efectiva de las acciones comprometidas en esta etapa.

“La labor del coordinador es justamente hacer que el proyecto pueda estar gestionado y aterrizado en acciones concretas. Existe muchas veces una distancia entre el diseño de un proyecto y su ejecución, y aquí el rol es coordinar, articular y asegurar que esas acciones puedan realizarse de manera concreta, fluida y coordinada, tanto con actores internos de la universidad como con instituciones externas y territoriales. En ese sentido, el perfil de Juan Pablo responde muy bien a esas exigencias”, agrega. 

Actualmente, el Instituto de Estudios Avanzados cuenta con un equipo de 20 investigadores y ha tenido una participación activa durante ambas etapas del proyecto 2030. Entre ellos destacan los académicos Dr. Alessandro Santoni, Dra. Carolina Pizarro, Dra. Valentina Bulo, Dra. Patricia Palaviccini y el propio Dr. Raúl Elgueta, lo que refleja la relevancia estratégica de esta iniciativa para el desarrollo y proyección del Instituto en articulación con la Facultad de Humanidades.

Con su incorporación, el proyecto continúa avanzando en su objetivo de fortalecer la interdisciplina y la innovación social desde las humanidades, consolidando un enfoque que busca vincular el quehacer académico con los desafíos del entorno y las necesidades de la sociedad de forma inter y transdisciplinar.

Créditos:
Redacción: Rosario Poblete P./Luciano Guzmán N.
Fotografía:  Luciano Guzmán N.
Edición: Luciano Guzmán N.